
Bibiana Aido, Ministra de Igualdad, y Ángeles González-Sinde Reig, Ministra de Cultura, nos van a dar días de gloria sin par.
Veamos, veamos:
Bibiana se ha empeñado en que la Ley de Igualdad tiene que llegar a todos los sectores, por ejemplo a los funcionarios de las cárceles, y quiere que por decreto Ley en las cárceles de hombres y de mujeres, que de momentos están separadas, los funcionarios sean el mismo número que las funcionarias, y ha pasado lo que podía pasar, las funcionarias han dicho que tarari que te vi, que ellas no van a las cárceles de hombres, que quieren ser desiguales, y que si tanto le preocupa este tema pues que vaya ella a haberselas con los presos masculinos, que ellas bastante tienen con las presas femeninas.
Pobre Bibiana, se le revela su propio genero, debe ser, las feministas siempre tienen una explicación fácil y estúpida para explicar todo, así que dirán que tantos años de machismo han conseguido que las mujeres aveces no se comporten como tales y den el paso enfrente como tiene que ser.
Pobre Bibi lo debe estar pasando mal en la soledad de su despacho:
-Pero si yo lo hago por su bien, y no quieren verlo.
Por otro lado Bibi y Sinde se han juntando ambas a la vez y si salir loco, y han decidido que hay que cambiar el cine español, que es muy machista, hay pocos directoras, obtienen pocas subvenciones y esto no puede seguir así. Y ni cortas ni perezosas han hecho la primera Ley para evitar estos atropellos:
- Los tribunales que den las subvenciones a las películas estarán formados por el mismo numero de hombres que de mujeres.
No se habla de valores como imparcialidad, nivel cultural, se habla de igualdad.
¿Y como puede terminar esto?
Pues clarito está, que solo habrá subvenciones para las películas feministas, se “discriminará positivamente” a las producidas por directoras, y así suma y sigue
Y los resultados serán:
Películas que duraran tres días en cartelera, que habremos pagado entre todos con nuestros impuestos.
Claro que la primera crítica en estos casos es para los directores que acuden a las subvenciones porque si quieres ser libre, claro obvio y evidente que tienes que producirte libre.
Subvencionar el arte, es matarlo.
Recuerdo un ejemplo que se vivió aquí en Catalunya hace años ya, muchos, digamos que veinte, la Generalitat de Catalunya daba subvenciones unicamente a las películas que estuvieran perfectamente normalizadas el catalán, al catalán barcelonino añado yo, el resultado fue un montón de películas fracasadas en cartelera, que pasaban por la TVE con poca audiencia, y llenas de estupidas escenas imposibles, por ejemplo la de un Guardia civil de Jaén hablando un catalán que el mismo Pompeu Fabra quisiera para si.
La sociedad catalana es bilingue, y pretender lo contrario es fabricar un mundo irreal, que puede funcionar como telenovela del mediodía pero nunca de película.
Pues con Bibiana lo mismo, retratar una sociedad feminista es fabricar un mundo irreal, una telenovela violeta para televisión superprogre, pero no es describir la sociedad tal cual es, primer comienzo para que cualquier creación comience el camino del arte.
