
Hoy os voy a demostrar que yo también formo parte de esa masa estúpida que somos la humanidad, en este caso la humanidad masculina, alguno diréis, pero si no hace falta que nos demuestres nada, no tenemos mas que leerte cada día para presentir que lo eres, si si ya lo se que lo sabéis, pero lo que os voy a narrar supera los limites que yo me había puesto a mi mismo.
Veamos los hechos:
Cerca de mi hogar, unos chinos han abierto un chiringuito mixto, que se anuncia como peluquería, estética, masajes, y no se si algo mas, posiblemente si.
Han puesto en la entrada un rollo de esos giratorios en color blanco, azul y rojo, que, cosa curiosa, antaño aquí todas las peluquerías tenían, pero la estupida modernidad ha desterrado como cosa cutre del acerbo cultural español, yo los sigo encontrando preciosos, ahí girando sin parar.
Para ilustrar su faceta masajil, han puesto unos carteles en la cristalería, con grabados antiguos de la vieja sabiduría china, con sus puntos energéticos y todo eso, aquí abajo os pongo un ejemplo, para que os hagáis una idea.

Por apertura hacían un precio especial de 15 euros la horita, así que allí me fui yo dispuesto a casi inaugurar el local.
Entro, me informo, me sientan, y allí veo a un chaval chino peinando tranquilamente a una señora mayor china, creo que la hacia una permanente, todo era bucólico.
Y por fin entro yo en una de la sala de masajes, veo que la masajista es una china.
Y comienza la función, a los cinco minutos, no mas, veo que los masajes son muy distintos a los que estaba acostumbrado, pero pienso: “debe ser la milenaria cultural china”, que los da así.
A los diez minutos, comienzo a sospechar, que la cultura china sera todo lo milenaria que quieras, pero que la china que me había tocado a mi, como mucho tenia 5 horas y seis minutos de practica masajil.
Resisto pacientemente, cuando hay un cambio de orientación en los masajes milenarios, la chinita me bajo los calzoncillos y me comienza a dar masajes en los gluteos, coño esto es nuevo, nunca me había pasado antes, nuevamente la pregunta: “sera la milenaria cultura china” o simplemente, ahora ya lo tengo claro o resplandeciente, se trata de eso que ahora llaman ahora, eufemisticamente, masajes relajantes con final feliz, osease en román-paladino la chinita llevaba dos días en España, en china nunca había dado masajes jamas, y aquí había comenzado la versión esa que tanto éxito tiene entre los nativos de los masajes relajantes.
La confirmación definitiva viene cuando la chinita me dijo en un perfecto castellano, puesto que la palabra no tiene erres “complementos”, y yo hice ver una y otra vez que no la entendía, al final me dejo por imposible, debió de pensar que yo era un poco corto, y que ella se quedaba sin el complemento monetario del final feliz, los 15 euros eran el gancho.
Y yo petrificado allí sin saber que hacer, bueno si, silbando al aire, para despistar.
Cuando finalmente terminó aquello, que de masaje na de na, vi lo que también había sospechado, la toalla en la que me tumbé, muy blanca no era, también pensé eso de que la cultura milenaria china prefiere las toallas ocre, pero cuando comencé a vestirte, y vi a la chinita coger mi toalla darle la vuelta y nuevamente a la mesa de masajes, vi nuevamente que ni cultura ocre ni hostias, que era la cultura marrana de aquella chinita, que me imagino yo que con una toalla vuelta y vuelta se liquidaba todo el día.
Joer, no soy especialmente escrupuloso con la limpieza, pero sentí por primera vez en mi vida asco, como estaba cerca de casa, pague rápido los 15 y salí corriendo a ducharme, después de enjabonarme rato y rato me di albohol por todo el cuerpo, y no me di zotal porque no lo tenia a mano, y menos mal que no lo tenia.
Si amigo lector, soy estúpido ya lo se, claro tenia que haberme ido, pero estúpidamente una de las sensaciones que me impidieron mover es que la chinita no se ofendiera porque yo no había aceptado sus complementos felices, “seré estúpido”.
Alguno de vosotros dirá, coño pero al menos pedir el libro de reclamaciones, joer y que queréis que ponga en el libro de reclamaciones:
“Soy estúpido y.....”.
Alguno dirá pero así no picará ninguno mas, siento decirte que presiento, bueno se seguro, que todos los hombres que habían en la cola cuando yo salía, sabían de sobre que iban unica y exclusivamente a por un complemento feliz. En este particular caso el único estúpido era yo.

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