
Ey gentes, hoy voy a tratar sobre un salvador universal, uno de esos, que tiene una solución mágica, reducionista para solucionar todas las injusticias de hoy e incluso las de la mañana.
Se trata de una chica, argentina para mas información y porteña para mas inri.
Pues bien esta chica sostiene con verborrea propia de una porteña, que todos los males vienen por la transmisión de los cuentos infantiles con valores: machistas, violentos, etc. etc.
Es curioso cuando me explica sus cuitas y razonamientos, mi cerebro opera racionalmente y piensa: “Pero que me estas explicando”, pero mis sentimientos van por otro lado, y se dejan seducir por el verbo calido, suave, sutil de una porteña en estado puro. Osease no me convence, pero me seduce, ojo con el significado de esta palabra, no hablo de sexo, me seduce como podría seducirme un charlatán de feria, que por cierto, una hay que me tiene totalmente seducido, otro día hablaré de el, creo que merece la pena.
Volvamos a la porteña, seguía sosteniendo que si los cuentos se cambiaran, todo la sociedad se transformaría, y comenzaría el Mundo nuevo, la Arcadia Feliz.
Un día le pregunte cuales serian las pautas de estos nuevos cuentos, y me las explicó.
Pues bien con toda esta sabiduría adquirida por la porteña, me atrevo a narrar yo como seria el cuento de LA CAPERUCITA ROJA, con valores transformadores.
Os aseguro que lo cuento yo, pero el contenido no es mio, proviene, como hemos dicho anteriormente, de la seducción.
CASA DE LA MAMA DE CAPERUCITA:
- Hola Caperucita, hoy es Miércoles y tienes que ir a llevar una tortilla de patatas a la abuelita.
Acuerdate de coger el Gps para no perderte, que te conozco.
- Si mama no te preocupes, que seguiré todas sus indicaciones.
Así Caperucita se adentra en el espeso bosque, pero sin ningún peligro, pues el GPS le va indicando todo el recorrido.
- “Voz de chica desnaturalizada”. Caperucita en aquel roble tienes que girar a la derecha.
No Caperucita que eso es la izquierda, siempre estamos con esto de la dislexia direccional.
Y así cantando y cantando Caperucita va tranquilamente dirigiendo a casa de su abuelita sin ningún tipo de sobresalto.
En casa de la abuelita el lobo esta intentando como siempre hacer de las sueñas, para entrar a casa de la abuelita y esperar tranquilamente a que entre Caperucita para comerselas.
El astuto Lobo emplea todas las estrategias posibles para que la abuelita le franquee la entrada, pero nada la abuelita tiene instalado un portero video vigilancia, y no abre ni a la de tres.
Por fin llega Caperucita a la inmediaciones del hogar de su abuelita, sin perdidas, sin contratiempos, y se encuentra con el lobo en la puerta del hogar.
Caperucita tranquilamente deja el capazo encima de una piedra, y se acerca con pasos sigilosos hacia el lobo, y es que tenéis que saber, mis queridos niños, que en el pueblo de Caperucita, las feministas habían organizado unos cursos de autodefensa para chicas, y Caperucita se sabia un montón de llaves noqueadoras para varones, lobos, zorros y demás especímenes peligrosos.
El Lobo al verla llegar no puede disimular su ironía, hay inocente el no sabe lo que le espera.
Caperucita se acerca y cuando lo tiene a tiro, le atiza una patada con botas de skin que lleva para estas ocasiones, en las partes delicadas del sexo masculino, y ahí me ves al lobo retorciendose de dolor, momento que aprovecha Caperucita para poner dos esposas, por lo de las cuatro patas, y le comunica la nueva buena:
- Ahora por malo te voy a llevar a un cursillo de reciclaje de machos perversos, para que poco a poco te vayas mentalizando en la nueva sociología de genero.
El lobo grita despavorido, no porfa, eso no, otros cuatro meses con Bibiana, no los resistiré.
- Lo siento pero si, le dice Caperucita implacable.
Por fin Caperucita le lleva la tortilla de patata a su abuelita, y colorín colorado este tostón se ha acabado.
Y aquí vemos a todos los niños o durmiendo o bostezando, y pensando:
- Pero coño que los cuentos son para salir de la estúpida realidad que nos rodea, que queremos un poco de aventura, un poco de transgresión, un poco de riesgo, un poco de vida, osease queremos un cuento.